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domingo, 28 de diciembre de 2014

Exodus ...



En El País de hoy hemos podido leer un interesante artículo sobre los problemas de rigor histórico cometidos por el amigo Ridley Scott. Algunos detalles podrían perdonarse atendiendo a que se supone que es una pantomima bíblica y no una película histórica, pero no es tan difícil hacer la ficción creíble ajustándola a lo que si se sabe desde el punto de vista historiográfico.

Reproducimos aquí las "diez plagas" lo calzadas por Jacinto Antón en la sección de cultura de El País

1-En la época de Ramsés II hacía más de mil años que los egipcios habían dejado de construir grandes pirámides. En la película se ve una enorme en construcción, junto a otras dos, que además son escalonadas. 
2-Las pirámides no las construyeron esclavos extranjeros (ni extraterrestres ya que estamos) sino trabajadores egipcios libres. Al gobierno de Egipto le ha molestado -con razón en eso-, que se insista en presentar esa gran realización como ajena al pueblo egipcio. Otro reproche: pese a que lo muestra el filme, no está acreditado el uso de elefantes (!) para levantar las pirámides. 
3-No hay documentación histórica que pruebe la existencia de un pueblo semita esclavizado en Egipto, por tanto, además, lo de su fuga es una pura leyenda bíblica. Moisés no es un personaje histórico.
4-En todo caso Ramsés no hubiera tenido que enviar a su ejército detrás de los escapados (lanza 4.000 carros según la película, hinchando la cuenta de la Biblia que habla de 600), pues existía una amplia cadena de fortificaciones y acuartelamientos egipcios a lo largo del Sinaí hasta Canaán. Por cierto, los carros hititas que aparecen en la espectacular batalla inicial (Qadesh) eran más pesados que los egipcios y llevaban tres hombres y no dos. El uso de los carros por parte del faraón está bien representado aunque el papel de la caballería, carga incluida, es totalmente desmesurado: no fue importante hasta época ptolemaica. Los caballos egipcios eran pequeños y los jinetes no llevaban estribos. 
5-Nunca se ha hallado evidencia arqueológica alguna del Éxodo. Una migración masiva similar (600.000 hombres capaces de portar armas, según la Biblia, más todas sus familias, una verdadera muchedumbre) habría dejado testimonios en forma de campamentos y otros restos. 
6-El speos (templo excavado en la roca) de Abu Simbel , uno de los monumentos más famosos y visitados de Egipto, no estaba construido todavía cuando murió Seti I, pues lo hizo edificar su hijo Ramsés II. Además nunca sirvió de sepultura (el filme muestra el entierro ahí de Seti I: dos fallos en uno). 
7-La bonita corona dorada que luce Ramsés II en batalla como casco no es la preceptiva corona de guerra khepresh azul -más semejante a la que porta Moisés, aunque el resto de su indumentaria parece asiria- sino la corona real de buitre con las alas protectoras de la diosa maternal Nekhbet alrededor de la cabeza, un tocado que en realidad usaban las reinas (y diosas). 
8-La estética del Nuevo Imperio egipcio, bien acreditada, no era en general la que se ve en la película, que parece inspirada más bien en las pinturas románticas de Alma Tadema. En fin, también la escena de la partición de las aguas del Mar Rojo es más artúrica que bíblica. Por cierto la Biblia especifica que en el episodio no se salvó ni un egipcio. Ridley Scott tiene el detalle de rescatarnos a Ramsés II (y perdonen por el spoiler) gracias a lo cual el faraón pudo llegar a una edad provecta (se le acreditan 92 años), tener muchos hijos (varios de ellos enterrados en la tumba colectiva KV 5 del Valle de los Reyes, incluido, según opina Kent Weeks, el primogénito, Amenhirjoshef) y sembrar Egipto de grandes monumentos, además de dejarnos una estupenda momia. 
9-En el filme, al primogénito del faraón lo momifican enseguida. La momificación era un proceso lento que requería hasta tres meses. 
10-Pese a la tradición de representarlo calvo (desde Yul Brinner), Ramsés II era (y lo acredita su momia) pelirrojo.